cómo era posible que las modelos y las famosas lograran esos cambios tan espectaculares con el maquillaje, algo que para mí era imposible de conseguir en mi casa, pero ahora su secreto se va conociendo cada vez más. El contouring, o arte de esculpir los rasgos faciales, es muy conocido para los maquilla dores profesionales, pero ahora está llegando al público general de la mano de celebrities como Kim Kardashian.
Esta técnica ha supuesto una revolución que nos permitirá dar forma a nuestra cara, iluminando unas zonas y dejando otras más oscuras, con un juego de luces y sombras con resultados extraordinarios. Sin embargo, es necesario ir practicando para aprender su uso y conseguir un maquillaje perfecto.
Para empezar, hemos de tener en cuenta que necesitamos tres colores o elementos para realzar los rasgos de nuestro rostro:
- Bronceador: para esculpir y definir. Un tono oscuro que se difumine fácilmente y nos dé un acabado satinado para definir nuestros rasgos.
- Colorete: para realzar nuestras mejillas. Un tono rosado que dé un toque de color a nuestro rostro, con un acabado satinado y que se funda en nuestra piel.
- Iluminador: para dar luz y realzar. Conseguiremos un efecto natural y luminoso que dará brillo a nuestra cara y realzará las zonas adecuadas.
Pero, lo más importante, ¿cómo hay que aplicar estos productos para que se produzca la magia?
- Para esculpir y definir: aplica el bronceador en la barbilla y mandíbula y luego empieza bajo los pómulos y sube hasta la línea del nacimiento del cabello. Aplica también a ambos lados de la nariz.
- Para dar color: aplica el colorete en las mejillas y ve difuminando en dirección a las sienes.
- Para iluminar: aplica el iluminador en la frente y baja por todo el puente de la nariz hasta la punta. También todo el contorno de los ojos y la parte superior de la barbilla, justo debajo del labio inferior.


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